Categoría: Cosas que pienso
15 Enero 2007
Los que os habéis pasado por mi casa ya sabéis que una de las principales actividades que tenemos son las acaloradas discusiones sobre cine. Quien ha asistido a estos espectáculos de demagogia barata y frases lapidarias sabe que nuestro tema favorito es el pobre Tim Burton, y el segundo es el Drácula de Coppola, que es una película que no soporto desde que tengo 15 años.

Bueno, pues decidimos volver a verla. Raúl creía que iba a estar metiéndome con la peli desde el primer minuto, pero traté de librarme de los prejuicios del pasado e intenté verla con buenos ojos y las gafotas bien limpias.
Y me encantó. Me pareció una genialidad, digna del mejor Coppola. Ahora se lo estoy contando a todo el mundo porque estoy muy orgulloso de haber podido cambiar de idea.
Esta chorrada tiene muchas enseñanzas. Seguro que ya las conocéis, pero también sabéis que conocer el resultado de una ecuación no significa haberla resuelto. En mi caso, he aprendido que no es bueno ser esclavo de lo que dijiste o pensaste en el pasado. Tener ideas está muy bien, pero es muy peligroso no estar dispuesto a cambiarlas. Si te casas con una idea, una pequeña parte de ti habrá muerto.
(la otra enseñanza es que nunca debes dudar de Coppola, porque Él siempre va a ir tres pasos por delante de ti...)

Si me hubiese mantenido en mis trece, si hubiese visto la película con ganas de destriparla, o me hubiese negado a mí mismo que la peli estaba bien, podría haber seguido discutiendo con Raúl durante toda mi vida, con el orgullo de tener las ideas claras, sin dejarme amilanar ya llueva, nieve o truene.
Sin embargo, la satisfacción de gritar en los títulos de crédito “qué peli más cojonuda acabo de ver, teníais razón, he sido un cretino durante ocho años!” es mucho mayor, dónde va a parar. Vale, igual ahora molo un poco menos en las reuniones de sociedad, pero por favor, me siento más libre y en paz que antes, me siento mejor y me gusta una peli más. Con el cambio, he salido ganando. Si te adaptas a la situación y aceptas el cambio, te sentirás mucho mejor. Agachar la cabeza y ser humilde contigo mismo es lo mejor que se puede hacer. Y lo dice un tío con el ego tan grande como Júpiter.
Últimamente, todos recitamos como papagayos el anuncio de Bruce Lee sin pensar en el mensaje que te está transmitiendo: la fluidez es el arma más poderosa que existe, y habría que aplicarla en todos los ámbitos, ya sea en los gustos, la política, el amor, lo que sea.

Cada día me doy cuenta de que hay muy pocas cosas en las que merezca la pena creer a pies juntillas... Yo creo que matar está mal, pero no sé si es porque lo pienso de verdad, o si esta idea es resultado de mi educación, de mi sociedad y de la omnipresente herencia judeocristiana que todos tenemos, y que yo he aceptado como buena sin pensarlo dos veces. Si no tengo claro ni eso, ¿por qué voy a discutir por una película, o por un partido político, o por cualquier chorrada?
Cuanto más te preguntas, más te das cuenta de lo poquito que sabes acerca del mundo y de ti mismo. Qué inseguro te sientes al darte cuenta de que el 99 por ciento de lo que crees saber ni siquiera lo has pensado; eres un producto de tu sociedad, de tus padres y de tu escuela y, si te pones a pensarlo bien, en tu vida has tomado muy pocas decisiones por ti mismo.
Estas influencias externas son inevitables, pero al menos ahora sabes que están ahí, y puedes intentar hacer algo al respecto. La verdadera libertad no existe, pero sí la consciencia. Y vivir inconsciente, aunque es cómodo, no me parece lo más recomendable.
Por eso, la gente que dice tener las ideas muy claras me da un poquito de miedo. Tener las ideas claras significa renunciar a pensar. ¡Y de ahí al fanatismo hay un pasito!
Ya, siempre escribo sobre lo mismo, pero es importante...
servido por xfortino
28 comentarios
compártelo
27 Noviembre 2006
1. Malditos no!
Después de las vacaciones que llevo pegándome desde Junio (aunque expertos poco fiables aseguran que en realidad llevo desde el año 2001, y otros menos fiables aún que desde hace 23 años), por fin he conseguido QUERER TRABAJAR. Porque antes no quería, sino que debía (en realidad, tampoco debía, pero mi entorno me dedicaba miradas de reproche que yo interpretaba como “búscate un curro ya, vago de mierda, lacra social, que te estás divirtiendo mucho y nosotros nada” y me hacían sentir un poco mal).
Sea por lo que fuere, no quería trabajar. Con mi carrera de cinco años solamente puedo aspirar a puestos de becario por 600 euros al mes 10 horas al día y eso no me motiva demasiado. Me han contado que eso es lo que hay que hacer, ir “acumulando experiencia” para, con suerte, tener cierta libertad y capacidad de decisión sobre tu vida a los 55 años. Y algunos ni eso.
La libertad es algo que hay que ganarse. Esa es, básicamente, una de las premisas de nuestra sociedad. A mí me recuerda a un rollo carcelario tipo “pórtate bien e igual te rebajamos la condena, malhechor”, con la diferencia de que yo no soy un malhechor, sólo un ser vivo. Todo esto me parece injusto y aberrante y me hace pensar que el mundo está fatal montado.
Hay otra opción: buscarse empleos y ocupaciones más molonas, cosas que te motiven inmediatamente y te den pasta para vivir. Cosas como recoger mierda de elefante en el zoo o instalar calderas de gas, que a mí me parecen superentretenidas.
Ambos grupos tienen sus pros y sus contras: uno sacrifica la felicidad inmediata por la seguridad en el futuro... pero nadie te asegura que ese futuro llegue a existir. El otro te motiva y no te hace estar puteado 30 años mientras esperas a la libertad... pero no te ofrece nada a qué agarrarte en caso de que ese maldito futuro llegue a existir.
A mí, que pienso en la muerte unas cuatro veces al día, nada me tira más que vivir al día y todo ese rollo, pero me angustia pensar que puedo estar en la misma situación a los 20 años que a los 60, la inseguridad.
Por eso, he llegado a la conclusión de que será mejor que entre en el primer grupo, pues parece ser la forma más eficaz para tener tu propia casa, dos o tres hijos, un ligero sobrepeso, beber vino en las comidas y acostarte pensando “cómo me lo he currado, me he ganado este pedacito de felicidad con mis propias manos” y dormir como un bebé, no como ahora, que me rallo a muerte con chorradas. Por eso he decidido que quiero trabajar.
Que vale, que todo esto será muy normal para los que estén leyendo esta basura, pero para mí ha supuesto un esfuerzo considerable llegar a estas conclusiones.
(Pero vive Dios que voy a ser el más macarra de la oficina).
2. La fiesta terrenal
Estuve en una fiesta en la que las personas no hablaban. Lo único que hacían era escupirse unos a otros toda la información que habían recopilado, como loros, en una especie de competición por ver quién era más vanidoso y pedante y soltaba más citas de autores por minuto.
Qué doloroso era ver a esos cerebros de hormigón, cada uno con su lección aprendida, dando la conferencia y esperando a que el otro terminase su interrupción (no intervención) para poder continuar donde lo había dejado.
¿Y eso es una conversación? ¿Una diarrea verbal en la que lo que el otro diga no tiene ninguna importancia ni va a afectar a tu discurso?
Me agobié tanto que cuando empecé a imaginarme a dos ñúes dándose de cabezazos me salí a tomar el aire.
3. Un idiota integral en el bar
Hoy tocaba Josele Santiago y me he ido a verlo solo, porque ningún conocido mío podía/quería. Como era una sala pequeñaja he llegado hora y media antes y me he plantado en el bar de enfrente a verlas pasar.
Un vinito después, el bar estaba lleno y tenía al lado a unos seres humanos jóvenes que también iban al concierto.
Otro vino después, ha entrado el propio Josele en el bar y se ha puesto con los seres humanos jóvenes, a los que conocía.
Y todo esto es lo que ha ocurrido en mi mente, por este orden:
"Qué de puta madre, el Josele aquí, a mi lado..."
"...y además me ha hablado (porque quería pasar al baño a mear)..."
"y qué puta mierda que no haya nadie aquí con quien compartir este momento..."
"Bueno, estos de al lado parecen simpáticos, y además son fans de Los Chicos y Los Coronas. Si hubiese hablado más con ellos antes de que viniese el Josele, ahora estaría con ellos y hasta me lo podrían haber presentado..."
"...pero ahora se van a creer que quiero que me enchufen con el Josele y no es verdad, yo sólo quiero hablar con alguien..."
"¡Qué tensión! ¡Puto Josele, me estás intimidando, no puedo hacer amigos por tu culpa, vete del bar!"
...
"qué imbéciles los de la fiesta del otro día..."
"...y tengo que buscar un trabajo."
"...mumblerumblemumblerumblerumblemumble..."
Y ya era la hora del concierto, y Josele ha pagado y se ha marchado del bar, y yo he salido detrás de él, y me he ido directamente a mi casa a escuchar el disco porque soy un idiota integral y un rallado.
servido por xfortino
16 comentarios
compártelo
30 Agosto 2006
Hoy me cuesta respirar. Me estoy fumando un cigarro, y cómo me duele el cabronazo. Tienes veintipoco años y no sabes una puta mierda de la vida, sólo que quieres que merezca la pena ser vivida. Te enciendes otro cigarro pensando “lo voy a dejar”, y lo apagas a la mitad.
La vida es como cualquier arte: basta con saberse unas normas básicas. El resto es intuición y potra.
.

.
Y eso es precisamente lo mejor.
servido por xfortino
19 comentarios
compártelo
11 Julio 2006
Quizá cuando leas esto yo ya no estaré aquí. Quizás esté en la estación de Chamartín, o sentado en el tren. O quizá ya esté a dos países de distancia.
Me voy de interrail con Arias todo un mes. Francia, Holanda, Alemania, Rumania, Eslovaquia, los Balcanes... Aun con miedo, me marcho contento, porque voy a aprender muchísimo.

Bueno. Va a estar bien. ¡Todo un mes! Un mes sin casa, sin ver pelis, sin leer tebeos. Un mes sin tener que soportar a mi nada entrañable vecina señora Patro (yo creo que esa vieja fuma crack), sin regañar a Frida, sin tratar de mantener un orden en la casa aunque no lo consiga nunca.
Y voy a estar un mes sin vosotros, voy a estar solo. Que sí, que voy con Don Jorge... pero veréis, Arias es el perfecto compañero porque te permite estar solo aunque estés con él. No sé si me explico.
La soledad es fundamental. A veces deseamos estar con gente solamente porque necesitamos definirnos, para sentirnos seguros de nosotros mismos y de nuestra posición... Si estoy contigo me siento bien porque sé a qué atenerme, cómo moverme, qué hacer y qué no hacer. Sé lo que esperas de mí y lo que no, y eso a mí me sirve para configurar mi personalidad o mi personaje. Las personas no son solamente ventanas a las que te asomas, también son espejos en los que te miras.
Bueno, pues imaginaos todo un mes sin espejos en los que reflejarte: ¿de qué manera podrás definirte, estar tranquilo contigo mismo y saber cómo eres?
Espero tener la respuesta a la vuelta.
Y aunque voy a disfrutar como un enano, os echaré de menos.
Cuidaos mucho. Yo lo haré.
servido por xfortino
20 comentarios
compártelo
19 Junio 2006
Esta tarde he tenido el gran privilegio de conocer a un recién nacido. Se trata del primer sobrino de Paloma, y nació ayer. Hoy, la familia me ha invitado a que invadiese su intimidad, y he tenido el placer de conocer al pequeño Héctor.
Es increíble, en serio. Nunca había estado tan cerca de un ser humano tan joven. Y la cosa impresiona, impresiona muchísimo. Impresiona pensar que ese pedazo de carne con ojos algún día será un hombre como tú y como yo. Y te pones a pensar, y te das cuenta de que hace dos días ese niño no existía y hoy está aquí. Hoy he conocido a una persona sin pasado, alguien para el que sólo hay presente y futuro. ¡Qué envidia!
Ayer comenzó a tejerse su destino, su futuro. La de cosas que le tienen que pasar, que tiene que hacer, las decisiones que deberá tomar. ¿Qué será de él? ¿Será un cultureta, o será un currante? ¿Será deportista de élite, o físico nuclear? ¿Será guapo, o tendrá que valerse del humor para ligar? ¿Será un verdadero cabronazo, o será un buen tipo? Todas las opciones posibles están encima de la mesa, no hay nada escrito para Héctor.
Da mareo ver a un recién nacido tan de cerca. Es una sensación parecida a lo que debe sentir un escultor frente a un bloque de mármol: te quedas sin palabras, contemplando, imaginando todas estas tonterías y abrumado por la cantidad de caminos que se abren bajo los pies de ese niño.
Porque, según creces, la cantidad de caminos se va reduciendo. Yo ya sé si soy guapo o soy feo. Sé, más o menos, qué caminos puedo tomar y cuáles no, y sé que el deporte de élite no es para mí. Pero hoy he visto por primera vez a una criatura absolutamente pura, sin ninguna barrera ni camino marcado. Cómo envidio tanta libertad, tantas posibilidades, tanto por andar.
En serio, alucinante.
Los exámenes bien, gracias. Pero a quién le importa cuando hoy me he asomado al infinito.
servido por xfortino
16 comentarios
compártelo
6 Junio 2006
Cuando eres canijo la vida te lleva a tomar la primera decisión importante de tu vida (al menos de la mía): ¿Ciencias o Letras?
Yo elegí Letras, porque por aquel entonces las Matemáticas y la Química se me atragantaban bastante, y la Física no terminaba de gustarme. Así que decidí tirar por el Latín. En realidad era Latín y Griego, pero el Griego sólo lo pedimos cinco nerds, y no éramos suficientes para pagar a un profe.
Después de hacer la Selectividad (y sacar la nota más alta en Latín de mi clase, jaja), descubrí lo divertidas que son las Ciencias. ¡Las ciencias molan! Especialmente la Física. Pero ya era demasiado tarde para mí. Es lo de siempre, ¿por qué ponemos nuestras vidas en manos de un niño de quince años?
Cómo me gustan las teorías científicas. Qué interesantes son algunas cosas. En serio, las Humanidades sólo te enseñan cosas sobre los humanos, pero es que las Ciencias te enseñan cosas sobre EL MUNDO! ¡Es genial!
Mira, a mí algo que me obsesiona últimamente es el gato de Schrödinger. Bueno, no el gato de Schrödinger, sino la Teoría del gato de Schrödinger. A ver, no es que la teoría la hiciese el gato de Schrödinger, no era un gato superdotado ni nada de eso, sino que Schrödinger tenía un gato e hizo una teoría sobre él. De hecho, probablemente el gato no fuese de Schrödinger, pero la teoría se llama así y yo no tengo la culpa. Es más, estoy seguro de que ese gato ni siquiera existió...
Bueno, os lo cuento: Schrödinger era un físico austriaco que elaboró la siguiente teoría.
Yo meto un gato en una caja. Y la caja va conectada a un dispositivo que, si se activa, puede meter un gas venenoso dentro de ella. Y el gato no puede hacer nada, se está ahí quieto, dentro, esperando a que le metan el veneno o no. Entonces. El dispositivo este está programado para que, en una hora, se active o no. Hay un 50% de probabilidades de que se active y otro 50% de que no se active. O sea, que al cabo de una hora, el gato peta o no peta. No se sabe.
Según las leyes de la mecánica cuántica (tenéis que creerme, no me pidáis que lo explique, que soy de letras), si no lo observamos, ninguna de las dos posibilidades tiene realidad. A menos que abramos la caja para ver qué le ha pasado al gato, el gato no estará ni vivo ni muerto. O estará vivo y muerto a la vez, si queréis. Es lo que se llama “Estado de indeterminación”.
En cuanto abramos la caja, ahí ya si que el gato adquiere realidad y estará o vivo o muerto.
Bueno. Realmente todo esto es una gilipollez, es sólo una teoría y está claro que mires o no mires al gato, el gato estará o muerto o vivo, pero no las dos cosas a la vez. ¿Pero mola, o no mola?

Por favor, un brindis por los científicos. Por esas personas que no sólo hacen teorías extrañas, sino que hacen teorías extrañas con gatos. Y por si fuera poco, no es que hagan teorías sobre gatos vivos o gatos muertos.
Hacen teorías sobre gatos que están vivos y muertos a la vez.

Tendría que haber estudiado ciencias.
servido por xfortino
24 comentarios
compártelo
1 Junio 2006
Joder. Estoy tranquilito en la cama, con mis cosas. Ahí, relajado. Pensando en tonterías para dormirme. Siempre lo hago: me pongo a especular hasta que me duermo. ¿Y si Raúl se muriese? o, ¿Y si me apuñalan un día? o cosas así.
Total, que en esas estoy, relajado, pensando en lo bien que se lo deben de pasar los perros en las residencias para perros, cuando una imagen me viene a la mente.
Pum. Flash.

¡Me cago en su puta madre! Maldito Kubrick, me has arruinado la noche. Me levanto temblando, y camino del baño me cruzo con Raúl.
X: Puffff... Tío, qué puta mierda...
R: ¿Qué pasa?
X: Que me he acordado de las niñas de El Resplandor y ya se me ha cortado el rollo, no puedo dormir.
R: ...
X: ...
R: ...
X: ¿Qué?
R: Xavi, qué pocos problemas tienes.
X: ¿Pocos problemas? ¿Te parece poco vivir aterrorizado por dos putas niñas fantasmas?
R: Xavi, son dos crías. Dos niñas que llegaron al rodaje y Kubrick les dijo que mirasen a cámara, lo hicieron un par de veces, les dieron una piruleta y se fueron a casa. En serio, tienes muy pocos problemas.
X: ...
R: ...
X: Qué hijo de puta.
Pero tiene razón.
Este año termino la carrera, y lejos del agobio que la gente suele sentir, estoy tranquilo: el futuro no me preocupa demasiado. Me intriga, pero no me preocupa. Después de una canción viene otra, y no importa que no te gusten todas. Lo importante es no dejar de bailar.
Después haremos Me obligas a matarte, y después haré el viaje de mi vida con Don Jorge. Y después espero pasarme una buena temporada limpiando mierdas de mono. Hoy por hoy, esos son mis planes.
Y después, ya veremos. ¿Qué importa? Estoy bailando con la chica más guapa de la fiesta, por Dios, no me molestes con tonterías. ¿No ves lo bien que me lo estoy pasando?
Tengo la suerte de estar rodeado de un montón de gente con la que da gusto bailar. Unos lo hacen mejor que yo, otros se mueven a mi ritmo, y otros me miran y se ríen, como el mamón de Raúl, que se ha asomado por mi habitación para susurrarme “redrum, redrum...”
Sois unos cachondos, tirándome copas encima, dándome codazos, hablándome a gritos y protegiéndome de los matones.
Es divertido, y me siento afortunado.
servido por xfortino
12 comentarios
compártelo
27 Abril 2006

A mí la peli me gustó. La verdad es que debo de ser uno de los pocos fans del tebeo que cuando vieron el trailer no sólo no se echaron las manos a la cabeza, sino que hasta dijeron que tenía buena pinta. Por supuesto, en mi contra tengo que soy la persona más fácil de engañar con un tráiler (me engañaron con Las crónicas de Narnia, La novia cadáver, King Kong...) Pero eso es otra historia: con V de Vendetta tuve la suerte de acertar. La disfruté mucho, a pesar de que se tome algunas licencias que no vienen al caso, y haya algunos pasajes que no se entiendan muy bien. Pero aun así la defiendo, me parece muy valiente no por su rollo político sino porque, siendo una peli hecha para el gran público, consiste básicamente en tíos hablando y un par de escenas de acción.
Vamos, que me gustó y en líneas generales la defiendo.
Pero tengo que ponerme purista: la peli tiene un enorme punto negro, un error de concepto que me quita el sueño por la noche y que me tiene acongojado. Probablemente por ese punto negro Alan Moore se cabreó como un mono con la peli, diciendo que esta es una apología del terrorismo, mientras que su obra original es todo lo contrario.
Y ese punto negro es V. El V del cómic no tiene nada que ver con el V de la película. Aviso que sólo hablaré de una de las mil facetas que tiene V. Se pueden escribir millones de páginas sobre él, y como yo no soy capaz, me limitaré a hablar de si V es un héroe o no.
En el cómic queda muy claro que V es un psicópata, un desequilibrado mental que hace todo lo que hace con un solo motivo: la VENGANZA. ¿Y en qué consiste esta venganza? En destruir a todos aquellos que en su momento le torturaron y le convirtieron en lo que actualmente es. Y no solo quiere destruir a los individuos, sino a todo el sistema político que ellos crearon y promovieron. Bien. Entonces, el resultado de la venganza de V es bueno: devuelve la libertad a la gente.
Pero, ojo: V no es un héroe. El motivo que le impulsa no es hacer el bien, a V se la suda el pueblo, por mucho que se llene la boca con grandes discursos, él lo que quiere es vengarse. Devolver la libertad a la gente es sólo una consecuencia de su venganza personal.
Esto es fundamental, porque encierra el verdadero discurso de Alan Moore. V consigue liberar al pueblo gracias a sus actos terroristas, pero esto no significa que el terrorismo esté justificado. V es un demente que, además, no duda en torturar a una inocente para convertirla en alguien como él. Está clarísimo, vamos, el tebeo no se llama L de Libertad , o J de Justicia. Se llama V de Vendetta.
¿Cuál es el gran error de la película? Que en ningún momento te muestra a V como un psicópata, sino como un héroe. Y ahí está el problema: en que nosotros, el gran público y también los Hermanos Wachowski solemos identificar al protagonista como el héroe, como un modelo a seguir. Como alguien guay. V es guay.

Bueno amigos, V es guay, pero no es guay, como diría Raúl. V no lucha por la justicia para todos, lucha por SU justicia. V es tan fascista e hijo de puta como sus enemigos.
Por eso, hay que tener mucho ojo con las etiquetas, y colgarle el título de héroe a alguien así es muy arriesgado.
Estos matices se pierden en la película, donde sí se identifica a V como un héroe, y por tanto sus actos quedan justificados, y todos salimos del cine diciendo “cómo mola V, yo quiero ser V, es un héroe, le ha devuelto la libertad al pueblo”. Y por eso dice Moore que la película es una apología del terrorismo: porque ensalza al terrorista en vez de mostrártelo como a un enajenado. Un enajenado con mucho carisma, pero un enajenado.
V de Vendetta (el cómic) habla de identificar las consecuencias de algo con su verdadera finalidad y de la libertad de elección de cada uno, que ni siquiera un gobierno fascista puede destruir. V de Vendetta (la película) te habla de lo bien que está luchar, destruir y torturar para, de rebote, lograr la libertad de un pueblo.
Vamos, que el V de la peli es muy distinto al del cómic, y eso cambia totalmente el sentido de la obra. Y aunque no me cabreo como él, entiendo a Alan Moore.

V es un gran personaje. Es complejo y moralmente ambiguo. Es brillante, como todo lo que escribe Alan Moore. Se le dan muy bien este tipo de personajes, recordemos a Rorschach en Watchmen: un pirado que, por casualidades de la vida, termina siendo el único que hace lo correcto. Rorschach se ha convertido en el icono de Watchmen, y es el personaje más recordado y querido por todos.

La gran pregunta es: ¿Qué es más importante, lo que haces o por qué lo haces?
No lo sé. Yo, personalmente, me quedo con el V que no es un héroe, el V que más se parece a nosotros: el del cómic.
Aunque nunca le perdonaré lo que le hizo a Evey.

servido por xfortino
21 comentarios
compártelo