Haciendo el tonto
31 de enero de 2006 19:54
1. Reivindicando, pontificando y aclarando ideas
Ya estoy de nuevo reivindicando, pontificando y aclarando ideas. Pero qué queréis: estoy en época de exámenes y es lo que me sale. Mi rollo vitalista. Ya sé que hasta que no termine la puta universidad mi vida seguirá siendo de juguete, pero mientras tanto trataremos de que sea lo más parecido a una vida de verdad, y no un simple remake.
¿Cuántas vidas no pasan de ser simples versiones de otras vidas que llevan viviéndose siglos? Conozco muchos remakes, personas cuya felicidad consiste en seguir un camino ya trazado y de eficacia comprobada. Para setenta y pico años que tenemos de vida, me parece un rollazo.
Quizá es por mi corta edad, o por la etapa que llevo pasando desde hace unos meses, pero en serio: ¿la felicidad está en tener un trabajo y ahorrar para un coche? A mí la felicidad me parece más ser libre, a hacer lo que me gusta. ¡A vivir! No quiero caer preso en la cárcel de las monedas, no me gustan las responsabilidades que me vienen de fuera. Sólo acepto las obligaciones que quiero aceptar.
Estoy en ello. Es una lucha desesperada por conocerme a mí mismo y determinar qué es lo que me hace VERDADERAMENTE FELIZ. ¿Qué espero de la vida? Por el momento, ser feliz parece consistir en “desperdiciar mi vida”, como dice (quiero creer que con cierto cariño) Raúl. Es decir, básicamente: hacer lo que me sale de los cojones, preocuparme por muy poquitas cosas, estar con mis amigos, y tratar de que cada día sea una experiencia inolvidable (lo cual, debido a mi nula y maltrecha memoria, es todo un reto). En resumen: sabiendo que todo es efímero, que nada es eterno… tratar de divertirme.
“¡Intelectual, aprende a morir!” es, para mí, la frase definitiva. No pienses tanto, intelectual, y acepta que morirás. Todo lo que tienes y todo lo que conoces dejará de existir, o bien dejarás de existir tú. Cuando descubras que el apego a las cosas no aporta más que sufrimiento, que poseer es sufrir, dejarás de necesitar. Mira tu mano: si la cierras, sólo tendrás dedos. Si la abres, el mundo entero estará en la palma de tu mano.
Para alguien que todavía no sabe creer en Dios, es una buena manera de ver la vida.
Estoy contento, en general. Estoy vivo, y me mola.
2. Aun así
Aun así, no soporto la época de exámenes. No por la presión, el miedo a suspender, o cualquiera de esas cosas, no. Lo que me molesta es tener que estar sujeto a unos horarios esclavos, y tener que respetarlos. Es la única época del año en que tengo una verdadera responsabilidad. ¡Y lo odio! Sé que el mundo no funciona así, pero… yo no sirvo para esto.
No me gustan las responsabilidades. Sólo soy feliz estando en plan
pum pu pum
puru pu pum
pu pum,
haciendo el tonto. Y a tomar por culo. Nihilismo. Punk.
3. Qué grande
Qué grande redescubrir sensaciones que creías olvidadas, que te hacen sentir bien, te hacen sentir tonto. Si eliminas las expectativas, nace la sorpresa. Ser tonto toda la vida, ¡qué felicidad! Mueran la cultura, el saber y las máscaras. Pienso cosas que para los demás son de cajón y siento que descubro América.
En este sentido, estoy contento de no tener memoria, y de hacer cosas que ya había hecho pero no recordaba, y disfrutarlas como si fuese la primera vez.
Viva la ingenuidad.
En la foto, un ingenuo. ¡Mirad cómo sonríe!


César dijo
Bueno, si tu vida es como "El Cabo del Miedo", "El beso de la pantera", "La Cosa" o "La mosca", entonces tu vida es mejor que el que la tenga como "El Cabo del Terror", "La mujer pantera", "El Enigma de Otro Mundo" o "La mosca '58" (siendo, ninguna de estas vidas, para nada despreciable)...
20 Febrero 2006 | 02:00 AM