LAS FRASES MÍTICAS DE LA CASA
Porque lo estabais pidiendo. Porque sé que es lo único que os gusta de este blog. Porque mis compañeros se lo merecen. Porque llevo un par de meses recopilándolas... LAS FRASES MÍTICAS DE NOVICIADO 6.
AVISO: Esta entrada es tan autorreferencial que probablemente no os haga ni puta gracia, pero había que hacerla.
1. ¿Has cenao? Si algo distingue Noviciado 6 de otros pisos compartidos es que sus tres habitantes y el perro CONVIVEN entre ellos. Hemos creado una especie de familia disfuncional en la que cada miembro cumple una función determinada. No pienso decir cuál hace cada uno, pero a veces pienso que el rol de mascota no lo lleva el perro. En fin. Una de las frases más escuchadas y que refleja lo bien que nos llevamos es ¿Has cenao?, dicha por cualquiera de nosotros tres cuando llega a casa por la noche y ve al otro sentado en el sofá, en el ordenador, leyendo... o cenando (!).
2. Mañana friego o No friegues, que ya lo hago yo. El fregadero de Noviciado 6 es un mundo aparte. Y lo digo literalmente: algunas veces me ha dado pena fregar los platos, porque sabía que estaba destruyendo un ecosistema entero. Quien más cocina y friega en la casa es Juanjo, y algunas veces Raúl se siente culpable y pronuncia alguna de estas dos frases con la mejor de las intenciones. Lo que pasa es que “mañana” en el Tiemporaúl puede ser “la semana que viene”, “dentro de dos días a las cuatro de la madrugada” o “nunca”.
Comprendámosle: de él no depende que “mañana” tenga que ir a grabar algún vídeo, cubrir a un compañero de Sogecable o que llegue a casa la sexta temporada de Friends. Y así, “mañana” tras “mañana”, el fregadero aumenta hasta que, antes de que cobre consciencia de su ser y se apodere de la casa, Juanjo se pega la paliza y friega los platos, vasos y algunos cacharros estrafalarios que jamás habíamos visto, como el turboescurridor de lechugas.
3. Xavi, haz algo con tu vida o Xavi, qué bien vives o Xavi, ¿no te da vergüenza cómo vives? A Raúl le desesperan algunos (muchos) de mis comportamientos. No entiende que me pase una hora tirado en la cama cantando, que ordene las películas alfabéticamente, que no vaya a la universidad, que vaya a la universidad pero no a clase, que no busque trabajo, que ponga la música alta, que mi cuarto esté lleno de cartones de leche y paquetes de galletas, o que se me caigan los cigarros encima y luego se me caigan al sofá. A veces pasa de mí, pero a menudo le sale la vena paternal y me recrimina mi actitud despreocupada ante la vida. Raúl dice que me odia, yo creo que me envidia.
LOS CLÁSICOS DE JUANJO

4. Voy a hacer té... ¿hago para ti? Al menos un par de veces al día, Juanjo asoma la cabeza por mi puerta y hace esta pregunta. Y yo siempre le digo que sí. En mi vida he tomado té, siempre me habéis visto con un café y un cigarro, en mi pose de maldito. Pero entonces apareció Juanjo, se apoderó de uno de los cajones de la cocina y lo llenó de bolsitas, cajitas y botecitos con té verde, té rojo, té blanco (¿sabías que sólo lo bebían los emperadores de la antigua China?), roibos, bancha y otras mariconadas. Y empezó a comerme la cabeza, hablándome de las propiedades antioxidantes, rejuvenecedoras y milagrosas del té. Maná divino. ¿Sabíais que en la antigua China sólo los emperadores bebían té blanco?
Y yo, como soy la persona más voluble del mundo, me dejé engatusar. Y a pesar de que cultivo ese estatus de maldito que me empeño en mantener y JAMÁS me veréis pedir un té fuera de casa, cuando llego siempre espero a que aparezca JJ y me pregunte si quiero un poco de té...
Raúl, que es aún más maldito que yo, no ha caído en la trampa y las cuatro veces que debe de haber tomado el té de Juanjo siempre dice “Esto es una puta mierda, no sabe a nada”.
Antes Juanjo le respondía que en la antigua China este manjar estaba reservado a los emperadores... Ahora directamente pasa.
5. Iiiioooouaaaaiiihhh Juanjo disfruta haciéndome pasar miedo. El Mogwai, el duende (maldigo el día que Raúl le contó esa historia), fingidos ataques de locura en la cocina... pero la palma se la lleva, sin lugar a dudas, su imitación de Donald Sutherland en La invasión de los ultracuerpos. En cuanto le dije que es de las cosas que más miedo me han dado en mi vida, se puso a imitarlo y todavía no ha parado. Qué miedo. ¡Y es que encima se parece a Donald Sutherland! Ojalá no se lo hubiese dicho nunca, pero es que no puedo evitar mostrar mis debilidades.
Por cierto, el autocorrector del Word sustituye “Iiiioooouaaaaiiihhh” por “Iowa”. ¿Estará allí el centro de operaciones de los ultracuerpos?

6. ¡Kris Kristofferson! Frida es un ser de inteligencia notablemente inferior a la nuestra. Y como todo ser inferior, entra al trapo a la mínima provocación. Vamos, como yo. El caso es que Juanjo ha descubierto lo divertido que es cabrear a Frida. Porque Raúl y yo jugamos con ella, pero Juanjo la cabrea. Sólo él consigue, con sólo mirarla, que se eche a ladrar, enseñe los dientes y quiera morderte la cara. Pero tranquilos, que no hace nada, es sólo que juega duro. Estoy hablando de Frida, no de Juanjo.
¿Cómo logra Juanjo cabrear a Frida? De tres maneras: golpeando el sofá o a sí mismo, mirándola fijamente y diciéndole “¿Quéééé?”, o la mejor: diciéndole “Kris Kristofferson”. No sé por qué, pero Arias dijo un día que Frida se parece al señor Kristofferson, y desde entonces Frida se cabrea cuando Juanjo dice su nombre. Igual le jode parecerse a Billy el Niño.

EL DOBLETE ESCATOLÓGICO DE XAVI
7. Es muy habitual que, en mitad de una conversación, de pronto levante las piernas y diga: “Este se lo dedico a... (poner nombre de un enemigo mortal, de un país odiado, de algún exnovio cretino, de quien se interpone en la felicidad de mis compañeros de piso, de un equipo de fútbol, o Joaquín Sabina)”.
Y después, claro está, me tiro un pedo brutal.
8. Voy a cagar. Porque sí, porque uno dice las cosas como son y como las siente, porque no me gustan los secretos, porque no hay que ir por la vida cogiéndosela con papel de fumar. Porque sí, vale, porque soy un guarro.
TRES DIÁLOGOS HABITUALES DE NOVICIADO 6
9. -¿Qué tal, Raúl? -Mal.
Y cuando está muy contento dice “regular”.
10. - ¿Frida ha salido? - Por mi parte no.
Que es una forma de decir “Lo siento tío, se me ha olvidado sacar al perro a pesar de que me lo hayas pedido expresamente y de que lleve 30 horas sin hacer sus necesidades”, y a la vez pasar la pelota y sugerir que igual Juanjo sí la ha sacado, y que si no lo ha hecho es igual de responsable que yo.
11. - ¿Qué haces, Juanjo? - Estoy escribiendo un nuevo guión. Lo que para mí es tirarse pedos, para Juanjo es escribir: un flujo constante.
LA TRILOGÍA DE RAÚL
12. ¿Qué dice Raúl cuando le llama su madre y todavía está A TRES MANZANAS de casa? ¿Qué dice Raúl cuando le llama su madre y YA LLEVA tres horas en casa? Pues dice siempre: Ya estoy entrando en casa.
13. ¿Qué dice Raúl cuando, en una conversación, quiere mostrar su desacuerdo contigo pero a la vez expresar que comprende tu postura, que está muy bien lo que dices pero él quiere seguir exponiendo su punto de vista, o que tienes razón pero no quiere dártela? Pues dice siempre: Sí, pero no.
14. ¿Qué dice Raúl cuando tú crees que algo es muy difícil de hacer, que algo tiene mucho mérito, o cuando necesitas a un carpintero/electricista/pintor/maquillador/ingeniero industrial? Pues dice siempre: Eso te lo hago yo si quieres.

15 y 16. Juanjo y yo somos clientes honoríficos del Foster’s Hollywood. Tenemos tarjeta de descuento, a veces nos regalan cosas, conocemos a todos los camareros y nos sabemos la carta de memoria aunque siempre pedimos lo mismo: unas Bacon-Cheese Fries y una Chiliburger grande, poco hecha y con ensalada de col. Las mejores hamburguesas del mundo (en disputada competición con el Alejandro’s de Malasaña y el Bocatas de El Escorial) son las del Fosters, mínimo dos veces por semana nos dejamos caer por allí. Reconozco que a mí me gusta más que a Juanjo, que reparte su amor entre el Fosters y el chino. Para mí el Fosters es mi padre, mi madre, mi novia y mi amigo fiel. El Fosters es mi Winchester, cuando los zombis tomen la ciudad me refugiaré allí. Procurad no recordarlo cuando os convirtáis en zombis.
La frase “Vamos al Fosters” se pronuncia cuando hay algo que celebrar, cuando no hay comida en casa, cuando la hay pero no tenemos ganas de cocinar, cuando alguien vuelve de viaje o simplemente porque sí.
Y hay veces que ni siquiera hay que decirlo, basta con una mirada para que Juanjo se quite el pijama decimonónico y se vista, y yo me ponga la chaqueta, salga, vuelva a por la cartera, salga, vuelva a por el tabaco, salga, cierre la puerta, me quede parado, mire en mis bolsillos y le diga con cara de pánico a Juanjo: "Dime que has cogido las llaves".

17. Raúl, voy a por tabaco... ¿tienes suelto?
Pero, ¿se puede ser más ruin?
18. Hoy me crucé con Santiago Segura. Es lo que tiene vivir en el barrio de Julio Medem, Neus Asensi, Liberto Rabal, Leonor Watling, Anabel Alonso y su perro. ¡¡Pero es que el Segura parece que nos persigue!!
19. Román, no tengo dinero... espera, que bajo a sacar.
Un día Raúl llegó a casa y nos dijo que se había apuntado al Círculo de Lectores.
- Pero tío, para qué te apuntas, que es carísimo y estás obligado a comprar, que no nos sobra el dinero, que eso es para las familias.
-Tranquilo, cada mes compramos un libro cada uno y así ahorramos.
-O sea, que tú te apuntas al Círculo de Lectores y encima nos involucras a nosotros...
-Es que la chica era muy guapa y me ha convencido, y mira, ¡me han regalado dos libros! Venga hombre, cuando quieras nos desapuntamos.
-¿”Nos”?
Seguimos apuntados, claro. Maldigo a Raúl y a sus técnicas de ahorro (la famosa estrategia del “bocadillo de mierda”, de la que os hablaré algún día si me lo pedís). Sin embargo, he de decir que gracias al arrebato de Raúl, ha entrado en nuestras vidas un nuevo personaje entrañable: el pobre Román.
Román es el hombrecillo que nos trae la revista, hace los pedidos y a las dos semanas trae los libros que hemos pedido. Es un señor simpático, bajito y canoso, con voz apacible. No sabía dónde se metía cuando le asignaron Noviciado 6 en su ruta. Siempre viene por la mañana, y siempre ocurre una de estas cosas: O no hay nadie en casa, o hay alguien pero pasamos de abrir, o la más habitual, que es cuando le abro la puerta en pijama y bostezando, cojo los libros y acto seguido le digo que no tengo dinero, que me espere abajo que voy al cajero a sacar. Y el bueno de Román baja, espera un cuarto de hora a que me vista y me fume un cigarro y por fin vaya al cajero y saque la pasta. No creo que la comisión que se lleva de un euro por libro sea suficiente para la infinita paciencia que tiene con nosotros, de hecho nos ha dado su número de móvil para que le mandemos un mensaje diciéndole qué libro queremos, porque ya pasa de venir. El bueno de Román.
Y 20: Una de las frases históricas de la casa, la madre de las frases míticas de la casa, la respuesta infalible que tiene Raúl ante cualquier pregunta culinaria. Sirve para responder a: ¿Hoy qué vamos a comer?, ¿Qué le has echado a la pasta?, ¿De qué está hecho esto?, ¿Y este sabor?... y demás. Todas tienen su respuesta en
Semen de mono.


maria dijo
aunque sean todo autorreferencias me he partido el culo, ya era hora de que nos deleitaras con tus irreverencias.
y por cierto, yo, lo pido, lo suplico... quiero saber la historia del bocadillo de mierda!
besitos
15 Abril 2006 | 11:14 AM