Pero qué locos están algunos.
Cuando eres canijo la vida te lleva a tomar la primera decisión importante de tu vida (al menos de la mía): ¿Ciencias o Letras?
Yo elegí Letras, porque por aquel entonces las Matemáticas y la Química se me atragantaban bastante, y la Física no terminaba de gustarme. Así que decidí tirar por el Latín. En realidad era Latín y Griego, pero el Griego sólo lo pedimos cinco nerds, y no éramos suficientes para pagar a un profe.
Después de hacer la Selectividad (y sacar la nota más alta en Latín de mi clase, jaja), descubrí lo divertidas que son las Ciencias. ¡Las ciencias molan! Especialmente la Física. Pero ya era demasiado tarde para mí. Es lo de siempre, ¿por qué ponemos nuestras vidas en manos de un niño de quince años?
Cómo me gustan las teorías científicas. Qué interesantes son algunas cosas. En serio, las Humanidades sólo te enseñan cosas sobre los humanos, pero es que las Ciencias te enseñan cosas sobre EL MUNDO! ¡Es genial!
Mira, a mí algo que me obsesiona últimamente es el gato de Schrödinger. Bueno, no el gato de Schrödinger, sino la Teoría del gato de Schrödinger. A ver, no es que la teoría la hiciese el gato de Schrödinger, no era un gato superdotado ni nada de eso, sino que Schrödinger tenía un gato e hizo una teoría sobre él. De hecho, probablemente el gato no fuese de Schrödinger, pero la teoría se llama así y yo no tengo la culpa. Es más, estoy seguro de que ese gato ni siquiera existió...
Bueno, os lo cuento: Schrödinger era un físico austriaco que elaboró la siguiente teoría.
Yo meto un gato en una caja. Y la caja va conectada a un dispositivo que, si se activa, puede meter un gas venenoso dentro de ella. Y el gato no puede hacer nada, se está ahí quieto, dentro, esperando a que le metan el veneno o no. Entonces. El dispositivo este está programado para que, en una hora, se active o no. Hay un 50% de probabilidades de que se active y otro 50% de que no se active. O sea, que al cabo de una hora, el gato peta o no peta. No se sabe.
Según las leyes de la mecánica cuántica (tenéis que creerme, no me pidáis que lo explique, que soy de letras), si no lo observamos, ninguna de las dos posibilidades tiene realidad. A menos que abramos la caja para ver qué le ha pasado al gato, el gato no estará ni vivo ni muerto. O estará vivo y muerto a la vez, si queréis. Es lo que se llama “Estado de indeterminación”.
En cuanto abramos la caja, ahí ya si que el gato adquiere realidad y estará o vivo o muerto.
Bueno. Realmente todo esto es una gilipollez, es sólo una teoría y está claro que mires o no mires al gato, el gato estará o muerto o vivo, pero no las dos cosas a la vez. ¿Pero mola, o no mola?

Por favor, un brindis por los científicos. Por esas personas que no sólo hacen teorías extrañas, sino que hacen teorías extrañas con gatos. Y por si fuera poco, no es que hagan teorías sobre gatos vivos o gatos muertos.
Hacen teorías sobre gatos que están vivos y muertos a la vez.

Tendría que haber estudiado ciencias.

Juanjo dijo
Me recuerda a esa otra teoría tan famosa: Que si un árbol cae en un bosque y allí no hay nadie para oírlo, el árbol no hace ruido.
Creo que las dos teorías apuntan, al igual que los estudios de Jung, o la filosofía de Kant o ciertas conccepciones religiosas, a una identificación del mundo con la conciencia que lo percibe.
Basicamente: Todo estáa ahí porque nuestras mentes lo sueñan.
Qué pedantes somos *;P
6 Junio 2006 | 01:37 AM