La Selección
“Cuando un día que usted sabe que es miércoles comienza como si fuese domingo, algo anda muy mal en alguna parte”. - John Wyndham
Un día me contaron que para ellos el domingo es un día vacío, el peor de la semana, un hueco que hay que llenar. Un verdadero reto con el que lleva tiempo saber lidiar. Pero cuando llegué, como siempre, ya habían hecho el trabajo sucio por mí, y yo sólo tenía que sentarme y disfrutar de la magia. De eso ya hace un porrón de años, y fue entonces cuando el domingo se convirtió en el mejor día de la semana. El sinónimo de felicidad más apropiado que conozco.
Da igual que sea lunes o martes, que estemos en el bar o en casa: siempre es domingo cuando estamos juntos. Y entonces el amor existe y todo está bien, no hace falta inventar: todo es tan importante que mejor que no te importe nada demasiado.
Estos malos ejemplos para la juventud son los que me han enseñado todo lo que no puedo aprender por mí mismo, los que me han descubierto el paraíso, donde vives momentos inolvidables que mañana ya habrás olvidado, no puedes sentirte mejor y te ríes como nunca te has reído. No podría decir ni la mitad de las cosas que he aprendido los domingos, la importancia que ha tenido en mi vida este cabaret lleno de locos, de sabios, de milagros y alegría.
Fue con ellos con los que empecé a ver películas, los que a los 13 años me taladraban la cabeza con vídeos musicales, los primeros que me dijeron que soy un prepotente, los que me dejaron tebeos y me enseñaron que hay música que te habla al oído. Los que me enseñaron a divertirme y a confiar incondicionalmente, los que me han dado la vida sin pedir nada a cambio.
Arias, que guarda un tesoro en su barba y cuando se la mesa lo reparte con todos. Dani, que es la sorpresa de siempre, la canción que tarareas. Y Alberto, y Manolo, y Cuadros...
Y ya está, sólo es un homenaje a este grupo de superhéroes de barrio, a esta Selección que sólo juega en domingo. Entiendo que al resto de personas que estén leyendo les dé un poco igual todo esto, pero es que mis amigos son mi hogar, el aire que respiro. Y gracias a ellos soy el imbécil que soy.

maria dijo
Qué bonito 'jomío.
;)
16 Octubre 2006 | 09:49 AM