Estimulantes (I)
Hoy empieza una serie que iré continuando cuando pueda, y que va a hablar de cosas que suelen ir bien para la cabeza cuando estás abotargado y falto de estímulos, y que de alguna manera te pueden ayudar.
Todas están al alcance de la mano: no he querido poner cosas del tipo “vete a Bosnia”, “cómprate un cocodrilo” o “experimenta con psicoactivos” porque, a pesar de ser cosas que están muy bien, o son caras, o no son legales, o las dos cosas.
Pero estas que yo os digo están muy bien y son fáciles de conseguir. Y a mí, en algún momento, me han ayudado.
Las memorias de John Huston

Detrás pone que Orson Welles decía que las películas de Huston no son tan interesantes como su propia vida. Huston fue el director de películas tan buenas como El hombre que pudo reinar, Moby Dick, La jungla de asfalto o El Halcón Maltés, además de participar como actor en Chinatown, en Batalla por el Planeta de los Simios (!), o de ponerle la voz a Gandalf en la versión de dibujos de El Hobbit.

Huston era un rebelde, un aventurero y un cachondo. Aficionado al arte, los caballos y la bebida, se casó cinco veces y murió felizmente en su casa mexicana frente al mar. Huston era un renacentista, o al menos todo lo renacentista que se pueda ser en el siglo XX: pintor, boxeador, escritor y director de cine. Luchó en la guerra, se peleó a puñetazos con medio Hollywood, fue a todas las fiestas, ganó fortunas que perdería al poco tiempo y fue un gran defensor de la libertad y los derechos civiles.
Leer sus memorias es una experiencia encantadora: visitar el viejo Hollywood de la mano de un hijo de perra socarrón y borrachín, y leer sus anécdotas en la Segunda Guerra Mundial, en África, en Irlanda o en México es todo un regalo.
Entre los momentos cumbre está su delirante accidente de coche, que le costó media lengua al pobre Bogart, las anécdotas del rodaje de Moby Dick y La Biblia, la pelea con la que conoció a Errol Flynn, o el intento de asesinato que sufrió en París rodando Moulin Rouge. Hay muchas más: casi cada página contiene una historia increíble, y todas juntas forman los recuerdos de Huston, un tío que las ha visto de todos los colores, que quizá no siempre hizo lo correcto... pero sí lo que quiso hacer. ¡Es uno de los más grandes!

Clint Eastwood hizo una película buenísima llamada Cazador blanco, corazón negro, que va sobre Huston y el rodaje de La reina de África, y capta bastante bien el carácter de este hombre. Aunque nada mejor que el libro. Yo lo he leído un par de veces, y siempre me ha dejado una sensación de alegría y de ganas de hacer cosas importantes... o al menos, cosas que merezcan la pena ser vividas y contadas, como las que hizo este exprimidor de vida.
Un must!
El libro está editado por Espasa, en 1998. Es un poco difícil de encontrar, pero yo lo vi perdido por la Fnac de Barcelona, así que igual tenéis suerte. Y si no, os lo presto.

maria dijo
Pues habrá que!
:)
Besitos, un gusto leerte.
11 Diciembre 2006 | 11:17 PM